17/6/09

Me quedan, en efecto, pocos segundos...

Hay momentos en que la vida se escapa, ha habido momentos en mi vida en los cuales la vida al parecer se me adelanta. Como he de llamar ese momento en el cual ni la vida ni el tiempo ha de ser complice de mi aventura?

Y es que en efecto, me quedan pocos segundos... no hay mucho que hacer ni decir en pocos segundos, pero sería menester recordarnos que son pocos segundos los que tenemos... no hay ni horas, ni días, ni minutos en los cuales nos podamos apoyar... es imposible recurrir al tiempo cuando, al fin y al cabo, el tiempo no existe.

Y la vida se me escapa, minuto a minuto, y me he de dar cuenta que así como comienzan las cosas terminan, así como he de comenzar una etapa, he de terminarla...

Recuerdo cuando cumpli diez años, una eternidad para la vida de un joven que apenas comienza a vivir. Diez años, y estoy a uno mas de cumplir el doble. Tal vez mi calculo suene muy ingenieril (al fin y al cabo que mas me queda, no creen?) pero me impresiona que asi como a los diez años vivia en una casa y experimentaba una vida, ahora estoy por vivir en una mas y experimentar otra vida. No me preocupa el hecho de que transcurran esos momentos, me preocupa el hecho que ahora me doy cuenta que no soy mas que un espectador atado a una silla. Y he de ver esos momentos volar como mariposas...

Me encuentro atrapado en un cine, una sala donde solo yo he comprado entrada. Es una pelicula especial, creada por mi y para mi. Estoy sentado, en una butaca relativamente comoda. Y la pelicula pasa enfrente de mis ojos, y yo no me doy cuenta que la estoy viendo. La vivo, inconsciente de que en esos segundos, segundo a segundo, me vuelvo cada dia mas viejo, cada dia mas sabio. Cada momento que pasa en ese filme me hace llorar, o reir, o gritar... es esa pelicula especialmente creada por mi y para mi la que me otorga de sueños y esperanzas, o desilusion y tristeza. Y es hoy, que me doy cuenta que he sido condenado a ver una película, tal vez a miles de fotogramas por segundo, y no hay escapatoria. No hay botones, no hay salida de emergencia. He de vivirla, y lo unico que puedo hacer es verla...

Me quedan, en efecto, pocos segundos... y sonrio.

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